¿Alguna vez te has planteado el reto de hacer un maratón?

Si me preguntan, quizá no aconseje un maratón como la mejor opción para un reto personal. Hay que saber a lo que te vas a enfrentar. Pero, tras haber vivido uno  ya el año pasado, decidí que me apetecía superarme. A priori puede parecer “sencillo” para mí, pero entrenar sola es algo que nunca me había gustado, y sentía que si no corría con alguien al lado no lo disfrutaba igual.

 

Agosto, calendario de carreras en mano. En Donosti se hará el maratón el próximo 26 de noviembre… pues allá que vamos. Pero una cosa es que lo haya preparado prácticamente sola y otra que fuera de fin de semana sola. Móvil en mano, llamada a mis chicos (así les llamo: Alberto & Javi, buenos amigos y grandísimas personas). No sé cómo pero siempre les acabo liando para estos “saraos”.

13 semanas de preparación específica. Voy poniendo en unas pequeñas hojas mis entrenamientos, que yo misma me pongo, con frases de motivación. Según pasan las semanas los entrenamientos se complican y más de uno toca tirar de mucho “coco”…  dar más de 30 vueltas a una pista no es algo que me entusiasme demasiado.

Semana previa al maratón y a nivel personal no la comienzo con el pie derecho. Esta semana necesitaba sentirme bien y contenta pero no está siendo así. Trato de rodearme de la gente que más quiero y sin darme cuenta la semana pasa sin ser consciente de que ya estamos en Donosti. Viaje con dos amigas y allí estaban ya Alberto & Javi con Cristina (la mujer de Alberto).

Sábado previo a la carrera, salimos a rodar, nada, 20 minutos… ¡madre mía la que nos cae! Y pienso… en qué momento se me ocurre:

  1. Volver hacer un maratón.
  2. En Donosti en noviembre ( soy bastante friolera y la lluvia no es algo que me guste en exceso).

Pero ya no hay marcha atrás, les he arrastrado a todos ellos, y estamos a punto de hacer una prueba bonita al día siguiente. Ya en la cama, imposible parar la cabeza. Estaba teniendo sensaciones raras… para mí es muy típico que me surjan dolores que denomino “raros” previos a carreras que me importan, esta vez nada. No dejaba de pensar en todo lo que sufrí el año pasado en Valencia (mi primer maratón, y desde el km 23 sufriendo). Pero este año estaba convencida de que estaba mejor preparada, no me había saltado ni un entrenamiento, ¡ni uno! Había sido muy estricta conmigo misma en todos los sentidos y estaba mentalizada para sufrir el día de la prueba, con cabeza pero sabía lo que venía.

Domingo 6:00 h. Los despertadores suenan… y todos comenzamos a prepararnos, salimos de casa hacia el Estadio Anoeta… comienza a llover y según vamos llegando se pone a caer pero bien (menos mal que había previsto que esto podría pasar y salí con el calzado de la carrera guardado en la mochila junto con otros calcetines). Ya en el estadio se “masca” el ambiente maratón. Yo estaba bien, concentrada, lo justo de nerviosa para ir con la cabeza entera. Caminamos hacia nuestro cajón de tiempo objetivo (sub 4 h.) casualmente de color rosa, algo que me hizo mucha ilusión el día de antes.

Pistoletazo de salida…

Salimos a correr junto con Tania (ella hacía la distancia medio maratón). Javi decide poner un ritmo al que no hacemos caso ni Alberto ni yo, vamos bien y nos sentimos cómodos. Finalmente Javi decide ponerse a nuestro lado diciendo “vosotros mandáis”.  Tania se queda un poquito atrás y comienza nuestra carrera.

Sabemos que queremos hacerlo mejor que el año pasado. Decido que no miraré el reloj en ningún momento de la prueba (a veces, ir pendiente del reloj me ha supuesto más presión personal y no me ha gustado). Van pasando los km y lo estamos disfrutando, nos divertimos.

Aunque no había previsión hasta las 11, enseguida comienza a llover. Ya daba igual pisar charcos, ya nos hemos mojado. Así que cabeza alta, postura relajada y como si no pasara nada. La animación por las calles, aún con lluvia, está siendo muy buena. La gente te mira a los ojos, te aplaude, te anima… qué bonito es sentir el calor del público.

Km 17 y nos juntamos con un grupo de personas de distintas zonas a las que vamos preguntando y conociendo. Me lo estaba pasando pipa sin ser consciente ni de ritmos ni de nada. Realizamos la primera vuelta y prácticamente ni me he enterado. Ahí me doy cuenta que este año es “otro rollo”. Nada que ver con el anterior. Estoy disfrutando, soy consciente de lo bien que me encuentro, pero también de que queda todavía por delante una larga carrera.

Me empieza a entrar mucho frío en las manos, las tengo totalmente rojas y un poco hinchadas. ¡Qué mal llevo el frío! Se lo digo a los chicos, me duelen y empiezo a no sentirlas. Javi decide ponerme los manguitos que me había quitado al principio a modo de manopla para que entre en calor. Enseguida puedo notar que se me van calentando (un show para beber así en los avituallamientos).

Volvemos a pasar por donde estaba Cristina animando y Belén, que ya había concluido sus 20k con un tiempazo. Vamos a alcanzar el km 30, le pido a Javi que me eche “Reflex” (que llevan en unas bicicletas de la organización) en los gemelos. Siento alivio, la fatiga siempre me aparece primero en la zona de los gemelos. Me siento bien, sigo bastante entera, puedo seguir hablando, con cabeza, pero soy consciente que esto está siendo una fiesta. Al rato comienzo a darme cuenta de que Alberto lleva un tiempo sin hablar, y cada vez le siento algo más lejos. Algo le pasa, raro es que pueda callarse, jejeje, son ya muchas carreras y no oír a Alberto es sinónimo de que algo no va bien.

Km 34 y me siento bastante bien, Javi me anima. Noto que voy muy derecha y entera para lo que comenzamos a ver alrededor. Alberto se va quedando… y Javi comienza hacer pequeñas gomas. Sobre el km 37 me dice que  Alberto se nos queda… ¿qué hacemos? En realidad lo habíamos hablado ya. Si esto ocurría yo tenía que seguir, pues me lo había tomado muy en serio, había entrenado mucho y sobre todo, me lo debía a mí misma. Javi me anima a seguir igual, sin bajar el ritmo y se va con Alberto.

Parece que los últimos kms los afrontaré sola ¡no pasa nada! He afrontado muchos kms sola y he aprendido a que no necesito más que mis ganas. El calor del público es increíble, que te animen por tu nombre mola mucho. Empiezo a notarme que puedo incluso darle un pequeño punto de velocidad.

Km 40 y vuelve Javi. Se había dado un buen sofocón para cogerme, le pregunto por Alberto, está bien, sufriendo pero sólo había bajado un poco el ritmo.

Km 41. ¿Cuánto queda? Lo sabía perfectamente, pero necesitaba oír que en 1 km habríamos acabado. Última avenida. Cristina, Belén y Tania animándonos. Javi decide quedarse a esperar a Alberto. Voy a entrar sola. Ya en el estadio, vuelta a la pista… y mi sensación es… no sé transmitirla, muy bonita, aún me emociono al recordarla. Voy pasando a la gente por la pista, piso el tartán, recuerdo las series de 5000 y 6000 que había preparado en pista (horribles) y me empiezo a emocionar. Cruzo la línea de meta. Paro el reloj. Lo miro…

3 horas 35 minutos…. ¡Guau! No podía creérmelo, comienzo a soltar lágrimas que sin querer se me van escapando, uno de la organización me pregunta si estoy bien, le digo que sí, que estoy muy contenta y esperando a mis amigos que estaban al caer. 2 minutos después llegan Alberto & Javi. Nos abrazamos los tres… ¡ya está chicos! Prometo que ya está.

Increíble la sensación de saber que lo había conseguido. El objetivo era hacerlo “algo” mejor que el año pasado… y habían sido 32 minutos menos que en Valencia, que se dice pronto. Ya no sólo eso, si no lo que esta prueba ha significado a nivel personal para mí. “Cree en ti”. Me lo repetí varias veces durante la carrera, algo que la gente que me quiere me ha dicho en muchas ocasiones estos últimos meses.

No podía acabar sin dar las gracias a Tania & Belén que sin saber cómo acabé arrastrándolas a esta aventura. Por supuesto a todo el equipo de Justpodium que desde el minuto 1 confió en mí. Al equipo de Fisioespecialistas. A toda la gente que me escribió pre, durante y después. Creo que en el viaje de vuelta os fui respondiendo a todos. Y por supuesto a mis dos grandes compis, amigos y sufridores de las locuras que de vez en cuando me entran… Alberto & Javi, perdónanos Javi que esta vez te metimos sin tu conocimiento, pero aquí o todos, o ninguno.

Prometo unos días de descanso, y en breve os cuentos próximos objetivos. Sin duda, con constancia, con esfuerzo, pero sobre todo CON ACTITUD se conseguirán.

Laura García González