Correr es querer. Como iniciarte en el running.

Seguramente más de una vez te habrá invadido la envidia sana al ver como un grupo de amigos, familiares o conocidos, disfruta de sus entrenamientos de running por el parque, la montaña, o de los eventos y carreras populares de tu ciudad. Quieres iniciarte en el running pero “crees” que no puedes, que no estás preparado/a, que es muy duro para ti. Te equivocas.

“No tengo tiempo” suele ser la primera y gran excusa. El día tiene 24 horas para todos, y es cuestión de prioridades y organizarte. Seguramente pasas mirando las redes sociales más de una hora al día, ¿no tienes 45 minutos para correr? Si realmente se quiere se encuentra la manera y si no, se encuentra una excusa.

No importa que no hayas corrido antes, nadie nace corriendo. La cuestión es empezar, atreverse, lanzarse. No hay edad para empezar a correr ni tampoco condición física, correr es un ejercicio funcional.

Fíjate un objetivo alcanzable a corto plazo. Empieza con trotes suaves y distancias cortas, sin importar cuánto tiempo necesites para correrlas. El truco está en la constancia, no importa cuánto tardes en conseguir tu objetivo. La dirección es más importante que la velocidad. Hay muchos que van rápido a ningún lado.

Intenta correr en grupo, con un amigo o conocido se hará más ameno. Tiraréis el uno del otro y os ayudará a ser más constantes y no abandonar el objetivo.

Ten en cuenta tu respiración. Toma aire con calma por la nariz y expúlsalo por la boca utilizando siempre la respiración abdominal.

Comienza corriendo en territorios llanos, que mantengan una frecuencia cardiaca constante durante el recorrido. En caso de desniveles, aminora la marcha en las subidas y aprovecha las bajadas para tomar grandes bocanadas de aire y recuperar.

Si es posible, corre sobre superficies de tierra que disminuyan el impacto articular en tus rodillas, tobillos y cadera. Evita el césped, ya que nos impide ver las irregularidades del terreno en el que pisamos y pocorrer es querer AltaFitdemos torcernos un tobillo y lesionarnos.

Con estos pequeños consejillos a tener en cuenta, no necesitas sino las ganas para saltar a la calle y comenzar a correr. La diferencia entre lo que quieres y lo que consigues está en lo que haces. Porque si ellos (ver imagen) pueden, ¿tú de qué te quejas?. Correr es querer.

Óliver J. García Sánchez
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