¿De dónde sacamos la energía para la realización del ejercicio físico?

El cuerpo humano requiere energía para conseguir moverse a través de las contracciones musculares, además es necesario un aporte energético continuo para mantener las funciones vitales del organismo (respiración, circulación sanguínea…. y en general el funcionamiento de los distintos órganos y sistemas).

Para establecer estas necesidades energéticas diarias podríamos hablar del concepto de Metabolismo total en el que se engloban tanto las necesidades energéticas para el mantenimiento de las funciones vitales (Metabolismo Basal) como las necesidades energéticas para movernos, energía para realizar las actividades cotidianas y el requerimiento específico de energía para realizar actividades físico – deportivas.

M.T = M.B + E. actividades cotidianas + E. actividades físico – deportivas

El ATP (Adenosín Trifosfato), compuesto que se encuentra en todas las células del cuerpo y el único que utilizan éstas para producir energía. Los músculos no pueden contraerse sin ATP, pero lamentablemente éstos no pueden almacenar más que una pequeña cantidad de este y por consiguiente se agota con apenas unos segundos de esfuerzos de alta intensidad, así que es preciso regenerarlo.

Los músculos dependen de tres sistemas para reconstruir el ATP, que varían en función de la intensidad y la duración del esfuerzo. Son el anaeróbico, el glucolítico y el aeróbico.

Sistema anaeróbico

Cuando se trata de esfuerzos  de máxima intensidad y corta duración, los músculos obtienen la energía inmediata de un sistema anaeróbico no oxidativo, es decir, en el que no interviene el oxígeno. En concreto, para este tipo de actividad los músculos emplean la reserva disponible de ATP que generan mediante el CP, creatín fosfato.

Esta acción de regeneración de ATP se produce muy rápido y el trabajo duro pude seguir produciéndose. El ATP se almacena en los músculos y permite una actividad de máxima intensidad pero de muy corta duración porque las reservas son limitadas y por tanto está a expensas de la velocidad con que puede reconstruirse, la forma más rápida de hacerlo es mediante el CP pero éste a su vez se encuentra en cantidades muy reducidas, por eso se agota después de entre 6 y 10 segundos.

Sistema glucolítico y aeróbico

Éste utiliza el glucógeno para producir energía, o sea, que en lugar del CP utiliza el glucógeno muscular que se convierte en glucosa para formar ATP. Esta es la vía glucolítica anaeróbica.

La glucólisis anaeróbica por lo tanto puede producir energía a un ritmo bastante rápido, pero tampoco por demasiado tiempo.

Conforme el trabajo muscular prosigue interviene la vía glucolítica oxidativa en la cual entra en acción el oxígeno para sostener la producción de energía, porque el glucógeno tampoco es ilimitado así que el cuerpo intenta preservarlo ara situaciones de mayor intensidad y en la combustión con el oxígeno éste dura más.

Las actividades de resistencia de mayor duración, precisan de un sistema de energía que permita mantener el esfuerzo prolongado y utilizan a vía energética oxidativa, es decir, en la que entra en juego el oxígeno para oxidar los ácidos grasos de cadena larga, la glucosa e incluso las proteínas si es preciso, para producir energía.

Por lo tanto, hay que subrayar que en una primera fase la utilización de la glucosa se hace sin la presencia de oxigeno pero si la actividad continúa al cabo de los primeros minutos el cuerpo recurre a éste para alimentar a los músculos y seguir adelante, pero como las reservas de glucógeno son limitadas a partir de ahí será la grasa la que junto con el oxígeno tome el relevo como combustible muscular.

Aporte energético durante el ejercicio: Continuum Energético

A pesar de estas tres vías de aporte energético diferenciadas,  y esto es algo que constantemente nos preguntan en los clubs, cuando se inicia una actividad física el aporte de energía para poder realizarla no está parcelado sino que es un proceso continuo en el que la Energía procede  de  una o varias vías en función del tiempo de duración del ejercicio y de la intensidad del mismo.

energia altafitAl iniciarse un ejercicio intenso de forma inmediata se ponen en marcha las tres vías, sin embargo, la vía láctica y la aeróbica necesitan un tiempo para poder aportar ATP, por tanto es la vía de los fosfágenos la primera que interviene. En ejercicios muy cortos ni siquiera se utilizará la Fosfocreatina ya que el ejercicio se puede realizar con las reservas de ATP muscular. Si el ejercicio se prolonga se utilizará la fosfocreatina y la degradación de la glucosa hasta ácido láctico. Finalmente si el ejercicio continua el oxígeno que llega al músculo permite eliminar el ácido láctico (pasa a pirúvico) y producir la energía necesaria por medio de la vía aeróbica.

Por lo tanto, queda claro la importancia de la intensidad  para la actividad a desarrollar,  siendo esta, la que indica el tiempo que podemos mantenerla.

Como vemos no es  tan fácil como la constante aseveración “30 minutos de cardio  para quemar grasas”.

Economiza  tu tiempo, entrena con intensidad.

José F. Álvarez Doallo
Director Técnico en AltaFit Gym Club
Jose Feli Altafit