El ritmo en el running.

Si eres runner y corres de manera habitual, seguro que no acostumbras a olvidar tu reloj con GPS que te indica, entre otras cosas, el ritmo al que vas por kilómetro recorrido. Pero ¿sabrías averiguar cuál es tu ritmo de carrera sin estas tecnologías?, ¿y mantenerlo?

No es una tarea nada fácil, pero con el tiempo y los kilómetros de experiencia reconocerás las reacciones de tu cuerpo cuando corres lento, a buen ritmo, rápido o te estás pasando. Para saber a qué ritmo puedes ir cada kilómetro puedes realizar un test sobre 1000 metros cronometrado. Realízalo durante tres días bien separados entre sí.

Día 1
  • Calienta despacio 15 minutos como mínimo.
  • Corre los 1000 metros a un ritmo que te permita hablar cómodamente.
  • El tiempo que obtengas debe ser tu ritmo óptimo para entrenar distancias largas.

 

Día 2
  • Calienta 15 minutos mínimo.
  • Corre 1000 metros exigiéndote un poco más, sobre todo en la parte final, sin que aparezca la necesidad de parar y a un ritmo que te permita decir dos o tres palabras seguidas en una conversación.
  • El tiempo resultante debe ser tu ritmo alto por kilómetro con el que poder hacer un 5k y 10k.

 

Día 3
  • Calienta 15 minutos mínimo.
  • Corre los 1000 metros de nuevo. En esta ocasión hazlo casi al máximo de tus posibilidades, sin que tengas que parar, pero sin que seas capaz de hablar mientras corres.
  • El tiempo que resulte debe ser tu límite que nunca tienes que pasar, y te servirá de referencia para realizar entrenamientos cortos de velocidad.

 

Los beneficios de conocer a qué ritmos corres y puedes llegar a correr van más allá del ámbito competitivo. Permiten mantenerte más tiempo corriendo de forma segura y acabar cualquier entrenamiento o distancia. Así, con estas tres referencias, aprovecharás lo mejor posible tus cualidades en cualquier distancia, pero de forma óptima, para que el desgaste y el beneficio al correr estén equilibrados.

Clara Moreno
foto clara moreno av america