Etapa final del Ultraman. Emoción, remontada, Hawaii… y dedicatoria a R8.

3 de Agosto – Ultraman de Canadá  

84,4 km. run- 9h 28′ 05»

desayuno dia 3 ultraman canada marcos lopezEl tercer día me levanté con la misma ilusión que nervios, no había dormido prácticamente nada pensando en que hoy sería el desenlace de lo que esperábamos fuera una bonita historia, pero la cuestión es que ni los mejores guionistas de cine hubieran podido escribir una épica como la que me esperaba… ¿qué me depararía el Ultraman?

Fue el día con el que más ganas me había levantado, hoy era mi etapa favorita; la de correr, además se supone que “lo peor” ya había pasado, y psicológicamente ayudaba por un lado; que ya hubiéramos superado la mitad del Ultraman, y por otro; que estuviera situado entre los 10 primeros. También sabía que tenía que hacer muchas cosas, tenía rozaduras en las piernas y otras zonas íntimas, que tenía que cuidar con unas pomadas que Eva (mi amiga y enfermera para el Ultraman) nos había indicado. Estaba contento porque en los pies ya no sentía el dolor de la segunda etapa gracias al ungüento que me recomendó. Habíamos pasado la noche en Princeton, estábamos todos los triatletas en el mismo resort, ya que la etapa del día anterior había terminado allí, y la última empezaba también allí para terminar en Penticton, y teníamos que recoger todo y cargar. El día anterior había sido muy intenso, si el primer día abandonaron triatletas, en la segunda etapa no sólo abandonó gente, sino que más de uno no superó el tiempo de corte, y en el hall había más de uno llorando o animando. Antes de salir, desayunamos todos los equipos juntos, incluida la organización… se palpan los nervios en el ambiente, los triatletas cuando nos cruzamos nos animamos, nos preguntamos por las lesiones y los problemas que han surgido en los dos días anteriores, y hasta los compis que no han superado el tiempo de corte quieren correr y completar el Ultraman aunque sea fuera de tiempo… Sin duda; toda esta gente venida de todas partes del mundo está hecha de “otra pasta”!

Llegó el momento, nos montamos en el coche y nos vamos dirección a la salida que nos habían dicho estaba aproximadamente a 8 Km del Resort… los kilómetros pasan, no vemos ninguna carpa ni línea de salida de la organización, y quedan 15´… Efectivamente, por muy increíble que parezca… nos habíamos perdido! Abel y David comienzan a susurrar; “debería estar por aquí”… y es en ese momento cuando yo casi llorando digo: “No me digáis que nos hemos perdido?!”, David y Abel callados; uno mirando el mapa y otro conduciendo mirando a todos lados… No daba crédito! Era la peor de mis pesadillas; uno de los momentos más especiales de mi vida, y lo iba a tirar por tierra por llegar tarde! No me lo podía creer… Empiezo a hiperventilar y los nervios se apoderan de mí: “Por favor dejar de conducir y parar, por aquí no se va seguro y necesitamos avisar a la organización” les digo, a lo que me contestan: “No hay cobertura Marcos”.

Sin duda alguna, ese fue el peor momento del Ultraman, era una situación totalmente surrealista y de lo más ridículo que me pueda echar a la cara en una competición de este calibre. Decidimos parar en una especie de Camping fantasma donde, de pura suerte, encontramos a una señora paseando que abordamos como si fuéramos a robar, y dejó a David entrar a su caravana a llamar desde su fijo. Conseguimos contactar con la organización que nos indica el punto donde nos recogerán.panoramica dia 3 marcos lopez ultraman canada

Al entrar al coche David le pregunto: “David, te han dicho si han salido ya?”, diría que la contestación fue como un jarro de agua fría… pero sería mentir si no digo que la sentí como si recibiera una patada en la entrepierna: “Si Marcos… han salido ya”.

En esos momentos se me viene el mundo encima, no me lo podía creer, era una pesadilla, pero estaba ocurriendo y era realidad, una crisis de ansiedad se apodera de mí y al cerrar los ojos para concentrarme  sólo veo todo lo negativo que me está pasando… Comienzo a analizar la situación; nos hemos perdido y cómo mínimo llego media hora tarde, hago memoria y recuerdo que saco unos 10 minutos al 9º, y otros 20 al 10º, pero… no sé como corren ni ellos, ni los demás. Tampoco sé si me descontarán ese tiempo o no, ni siquiera si me dejarán correr… Dios mío! Mi sueño se desvanece… De repente pienso algo que me hace sentir peor aún si cabe; toda mi familia, amigos y seres queridos lo están viendo en directo y no me han visto en la salida… me muero sólo de pensar lo que deben de estar sufriendo pensando que me he lesionado o me ha pasado algo malo al no verme en la línea de salida en directo… Creo que pocas cosas en la vida pueden ser peor que saber que tus seres queridos están sufriendo por tú culpa. Sólo me salía por la boca: “No me lo puedo creer… No me lo puedo creer.” Ante esa situación pienso en cargarme y asesinar a David y Abel (que le voy a hacer? Soy humano), pero algo dentro de mí (llámame loco) piensa que es mejor idea respirar y contar, pero no hasta 10, no… sino hasta el infinito y más allá! Y de repente me borro esa idea de la cabeza y pienso en que la misma culpa tienen ellos que yo. Yo también me podía haber preocupado de saber con certeza cual era el camino. Además, somos un equipo y tanto los aciertos como los fallos son de todos. Yo soy la persona más despistada del mundo, y también me podía haber pasado a mí si yo estuviera de ayudante. Solo puedo estar agradecido a mi equipo por estar todo el Ultraman ayudando, siempre lo diré: tienen un mérito increíble!

Bien, una vez ya identificados los problemas y asumida la situación, sólo había que pensar en las soluciones: Marcos; que vas a hacer? Y en ese momento me vino una frase que me dijo Karen Brown, la triatleta de Colorado, cuando la pedimos consejo el primer día (ya que ya había hecho 3 ultraman) y que se me quedó grabada en la cabeza: “Aguanta y persiste cuando peor te veas… y el milagro ocurrirá”.

Bien, ya tenía la solución y sólo tenía que correr, es lo que pensaba mientras me volvía atar los cordones con las lágrimas en los ojos y una respiración ya normal. Momento en el cual me dicen David y Abel, lo que ya me esperaba oir, es decir, lo de siempre: “Marcos, no seas loco, que te vemos venir… ahora no salgas a fuego, tienes más de 84 kilómetros para remontar, tómatelo con calma y ten cabeza para empezar a correr al ritmo que teníamos planificado”. Yo les digo como siempre que estén tranquilos, que ya estoy mentalizado, que solo ha sido el disgusto del momento, y que no comenzaría a correr a menos de 4:40. Asumo que siempre me pasan estas cosas, en la bici siempre salgo por detrás por mi problema en el hombro… Y para un Triathlón que empiezo una etapa a correr de primeras, que es lo que mejor se me da, y no tengo que comenzar por detrás de nadie…. Voy; y llego tarde! Supongo que así es mi vida, si tengo que hacer algo fácil, ya voy yo y lo complico, como si no supiera hacer lo fácil y siempre tuviera que darle una forma difícil para hacerlo.

“Estas bien?” Me preguntan: “Si, sólo quiero bajarme y correr. Sólo quiero que me dejen correr” respondo. Llegamos, beso esa virgencita tan especial y la meto en el bolsillo para que me cuide, a la vez que le pido a Rafa que me empuje desde el cielo, que hoy posiblemente sea el día que más necesite que lo haga.

Al bajar enrabietado del coche, Steve (el director del Ultraman) me frena, y me dice que vaya a los médicos. Sí, aquí se lleva todo a raja tabla, y pasamos los controles médicos antes y después de cada etapa. Los médicos ya no me hacen las bromas habituales de la cara que llevo. Pero, buenas noticias, Steve nos dice que mi tiempo comienza a contar desde que yo comience run ultraman canada marcos lopeza correr y que no me descuentan esos minutos, eso quiere decir que cada vez que pase a alguien le sacaré en realidad 32 minutos, que es exactamente el tiempo que llegué tarde. Antes de comenzar, me doy la vuelta y llamo a David y Abel, les abrazo y les digo: “Equipo; sólo os pido una cosa: decidle a mi familia y a todos que estoy bien y que lo vamos a conseguir, vale?!”, me despido con un “Somos un equipo”, y salgo.

Por fin estaba corriendo, era todo lo que necesitaba para que las cosas se arreglaran, y yo me tranquilizara, comencé a pensar que ya tenía todo lo que necesitaba: lo que llevaba en el bolsillo de atrás y a Rafa empujando desde arriba. Comencé a pensar que era un día cualquiera de esos que sales enfadado del trabajo, o has discutido con alguien, o las cosas no han salido como tu deseabas… y terminabas saliendo a correr porque sabes que todo se ve de otra manera corriendo, porque cuando uno se pone en marcha todos termina saliendo bien, antes o después… si te pones a ello… Y en esas estábamos, no sólo tenía a Rafa, si no a toda la gente que me quiere y me había mandado ánimos… Además estaba en el Ultraman de Canadá, el paisaje era espectacular, y las piernas me respondían, es tan increíble… que de repente descubres que tienes motivos para sonreir… y es entonces cuando cojo mi respiración habitual corriendo y comienzo a DISFRUTAR de la magia de que mis piernas y mi cabeza puedan afrontar 84 Km, después de llevar 435 Km. Es tal la buena sensación que me tengo que controlar para no bajar de 4:40. Es duro empezar a correr solo, pero tenía grabada a fuego la frase de Karen.

De repente comienzo a notar miradas de admiración entre los agentes de la organización que paso y que me preguntan si estoy bien. Respondo que voy bien, a la vez que todos me van diciendo llevo buen ritmo. Eso me anima, pero de repente me pasa una furgoneta con una de las cámaras de la organización, y pienso que por fin mi familia verá una imagen mía y se tranquilizará, eso me anima más.

En el Km 11 comienza a brotar más magia; veo al triatleta en última posición, mi compañero de Guatemala, era increíble, comencé a ver la luz de ese largo túnel en el que me había metido; ya me lo dijo Karen: “Aguanta y persiste cuando peor te veas… y el milagro ocurrirá”… Creía en esa frase a ciegas… pero jamás imaginé que el milagro sería adelantar a más de 15 personas en la última etapa del Ultraman.

La magia del Ultraman: Adelantar a más de 15 compañeros con todo lo que ello supone, ya que cuando adelantas a alguien en el Ultraman, no es como en un triathlon cualquiera, cuando adelantas a alguien en un ultraman es como un intercambio de energía, te da tiempo a darte un abrazo, a cogerle la mano, a darle un beso, a gritarle al oído: “PODEMOS!,”, y eso te da unas fuerzas en esos momentos que no os podéis ni imaginar. La magia del ultraman: porque he tenido la suerte de dar y recibir fuerzas de todos mis compañeros, algo que si hubiera comenzado desde el principio no hubiera podido experimentar. La magia del ultraman: porque lo que parecía una desgracia en un principio, al final se convierte en un regalo caído del cielo al vivir una épica que sólo culminarás si llegas hasta el final, esa es la magia del Ultraman.

Al paso por el Km 23, el comentarista ya dice que voy en sexto lugar y otros comentarios que me suben el ánimo. Kilómetros después me adelanta un coche se baja, Steve King y me dice: “Vas en quinta posición, ánimo!”, gracias; contesto yo… UFFFF , no sabéis que subidón ese momento. Y lo mejor de todo es que me seguía encontrando superbién. A continuación se pone David a correr a mi lado y me dice: “Marcos, no te lo vas creer pero te están poniendo por los aires, están hablando todo el rato de tu remontada y ni te imaginas las veces que te ha nombrado”. Yo por dentro estaba rebosando de alegría, pero no podía contestar otra cosa que “aun queda mucho por delante así que no nos confiemos”.

parada tecnica ultraman canada marcos lopezLos kilómetros pasaban y ya tenía a David a mi lado corriendo, que me acompañó bastantes Km, como el resto de triatletas, evidentemente no necesitamos ninguna liebre para que tire de nosotros, y menos a ese ritmo tan flojo que llevamos en esa distancia, pero si nos sirve como compañía, aunque no puedas hablar se te hace más llevadero y ayuda. En el Km 42, ese Km tan psicológico donde te das cuenta que aun te quedan otros 42, me comienza a doler la rodilla izquierda por fuera, esos son de los dolores que no tienes planeado pero que sabes que en algún momento saldrán, no he tenido problemas nunca, pero sin embargo de tanto impacto van saliendo dolores que nunca has tenido, sin embargo los abductores no se quejan excesivamente por la pubalgia, que es lo que más miedo me da, simplemente mantienen la misma tensión molesta que siento siempre cuando entreno. Me hecho una especie de “réflex” en la rodilla y seguimos adelante. Paso un montón de tiempo adelantándome con Nat, uno de mis compis americanos, con el que más tiempo compartí en la carrera. Si pensábamos que tendrían algún tipo de piedad en el recorrido, nos podíamos olvidar… el recorrido tuvo subidas hasta los últimos Km. Llega un momento en el que ya te das cuenta que en las cuestas vas más rápido andando que corriendo, así que aprovechamos para comer y beber subiendo.

Creo que era en el Km 63 había un control de carrera, a partir de ese punto, como dijo Abel; comienza “the walking dead”, David y Abel luego me contaron que ya no respondía a bromas, ni comentarios y cuando pedía algo lo hacía muy bajito, casi susurrando, y cada vez me costaba estar más recto para correr, en resumidas cuentas; mi cabeza y mi cuerpo estaban economizando energía porque sabían lo que se nos venía encima. Continuando, siento que cada vez que comienzo a correr después de subir cada cuesta, parece que me van a estallar los cuádriceps a cada paso, decido echarme réflex en la rodilla y en los dos cuádriceps. Funciona, lo noto y puedo seguir corriendo pese a la tensión en todas las partes de las piernas. Estoy contento, los abductores no están dando más problemas de lo que considero el dolor habitual en mi vida, y eso me anima. Los Km pasan con la duda de si llegarán las fuerzas o no… uno se ve en las últimas, y por lógica se deduce que iré a peor. Pero de repente pienso que ya es una realidad que estoy en el Km 70, que Rafa empuja desde arriba, pienso en todos los que me quieren y me han animado, y Abel y David, me dicen que ya está hecho que sólo quedan 14 Km , y que ya tengo Hawaii en el bolsillo, ni siquiera ahí me lo creo… Pero me empiezan a llegar energías por arte de magia, dejamos el camino de tierra atrás, entramos a pisar asfalto otra vez y me encuentro más cómodo… y pienso que quiero sacar la suficiente distancia al de atrás para poder saborear y celebrar mi entrada a meta, a la vez que no fastidiarle la entrada al que llegada dia 3 ultraman canada marcos lopezvenga detrás, lo sé; es absurdo… pero es lo que pensé. Muchos ayudantes me preguntaron qué pasó por mi cabeza en los últimos Km para subir el ritmo como lo hice, y fue eso lo que simplemente pensé. En el Km 60 casi no puedes ni andar, y por arte de magia, basta con oír un audio de alguien querido o una palabra o pensamiento de ánimo… y de repente tu cuerpo reacciona y saca fuerzas de donde no hay. Es increíble.

Casi es el kilómetro 80, tengo el reloj sin batería y no sé ni por donde voy, aparte de que mis sentidos están cada vez más tocados… pero sé por lo que me dicen que el final está muy cerca, y comienzo a pedir la bandera de Rafa porque quiero llevarla antes de entrar a meta, luego me confesaron que me puse realmente pesado con la bandera, estaba obsesionado, yo creo que incluso se me olvidaba si la había pedido, en el 82 Abel y David me mienten y me dicen que quedan 4 Km, en vez de 2 (A mí realmente me parecieron 4 jeje), y me dan la bandera… Es el momento en el que suelto mi primera lágrima, cojo la bandera de Rafa, y me digo: “Ya lo tenemos Rafa”!, y me dirijo entre sonrisas y lágrimas hacia la meta… Siempre me he imaginado ese momento y por fin estaba a punto de vivirlo… Al ver todas las banderas en ese pasillo de meta me entra una alegría que no puedo describir con palabras, mi sueño ya estaba ahí, mi sueño se estaba cumpliendo y yo lo estaba viviendo, era una realidad!

celebracion ultraman canada marcos lopezAntes de entrar a meta, no preguntéis por qué, supongo que crecido por los gritos de ánimo, me paro a unos metros antes de meta y me pongo a torear, doy 3 capotazos en el que todo el mundo grita: OLÉ, miro al cielo y cruzo la meta, siento una alegría enorme al ver a David y a Abel en el fondo con toda la organización aplaudiéndome y me acuerdo de todos, absolutamente de todas las personas que quiero, y sobre todo de Rafa, momento en el que me pongo de rodillas y mirando al cielo se lo dedico: “Para ti Rafa, por estar siempre ahí y por ser tan buen amigo toda la vida”, inevitablemente rompo a llorar. A continuación llamo a Abel y a David, quiero mi foto en línea de meta con mi equipo, de ellos también es el Ultraman, Abel  me cojo a hombros y nos partimos todos de risa, felicidad absoluta. Al bajar y ponerme Steve la medalla, me doy la vuelta y les veo sensiblemente emocionados, no sólo a Abel y a David, sino a toda la gente de alrededor, jamás había vivido algo parecido, es un estallido de emociones acumuladas que no se pueden describir con palabras.

De fondo oía hablar al comentarista sobre “el chico español de las remontadas”… Y minutos más tarde me confirman la noticia; Marcos, has quedado séptimo en la general y estás clasificado para Hawaii. UFFF  QUÉ ALEGRÍA!!!

DE CORAZÓN OS DIGO: MUCHAS GRACIAS A LOS QUE ME HAN QUERIDO DAR HASTA EL MÍNIMO ÁNIMO O APOYO PORQUE SI ME HUBIERA FALTADO TAN SÓLO UN POQUITO DE TODO LO QUE HE RECIBIDO NO HUBIERA SIDO LO MISMO.

¡GRACIAS!

Ahora la visión de Abel de la etapa, seguro que es conmovedor ver todo esto en imágenes. Yo estoy deseando. ¡No te lo pierdas!

Marcos López Bonilla
Director Técnico en AltaFit
 Marcos Lopez Ultraman