27/12/2016 - Fibromialgia y ejercicio físico.

Dolor, fatiga y depresión acompañan a la fibromialgia, volviendo a quienes la padecen en sedentarios. Es difícil convencer a una persona que se siente terriblemente cansada, de que debe hacer ejercicio físico.

 

Desde hace mucho tiempo sabemos que el ejercicio físico aeróbico es eficaz e incluso necesario en un enfoque integrado de la fibromialgia para conseguir una mayor calidad de vida.

El enfermo, harto de su situación, pretende obtener ventajas muy inmediatas con el ejercicio y esto simplemente no es posible. La afectación de la fibromialgia se ha producido en la inmensa mayoría de casos de forma progresiva y así es como también se produce un cierto grado de recuperación.

En un programa de ejercicio aeróbico debemos tener en cuenta tres factores básicos:

  1. Frecuencia: Generalmente se recomienda iniciar el programa con ejercicio tres veces por semana en días no consecutivos, pero si su afectación es muy importante puede ser necesario iniciar un programa diario de aún menor intensidad y duración. Cuando aumente la duración de cada sesión podrá disminuir la frecuencia.
  2. Duración: La mayoría de enfermos admiten un ejercicio entre 15 y 40 minutos que sitúe su frecuencia cardíaca en la “zona de entrenamiento”. Es muy habitual marcar un objetivo de 20-30 minutos. Esta duración permite el máximo beneficio cardiovascular sin aumentar el dolor o la fatiga.
  3. Intensidad: El ejercicio máximo debe establecerse en la zona comprendida entre el 60% y el 80% de la “Frecuencia Cardíaca Máxima” y debe monitorizarse durante el Ejercicio.

 

Estos son algunos de los efectos beneficios de realizar ejercicio:

  • Disminución del dolor.
  • Aumento de la fuerza muscular.
  • Mejoría de la calidad del sueño.
  • Mejoría de la capacidad física y salud cardiorrespiratoria.
  • Disminución de la fatiga.
  • Mejoría del estado psicológico y el humor.
  • Mejoría de la función física global y la calidad de vida.

 

Los programas de ejercicio que incluyen actividad aeróbica, ejercicios de flexibilidad y de fuerza son los que han demostrado mayor beneficio en pacientes con fibromialgia.

Una persona con esta enfermedad debe preocuparse por mantener sus músculos lo más saludables y fuertes posibles. Cuando hay poco o nada de acondicionamiento muscular, el dolor puede aumentar al realizar mínimos esfuerzos.

¿Necesitas más razones para comenzar a hacer ejercicio?

 

Noelia Flores 


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