Las bicicletas eléctricas ¿sólo valen para la ciudad?

Las bicicletas eléctricas se están imponiendo cada vez más y no sólo para el uso en las ciudades. Prácticamente todas las marcas tienen ya su modelo eléctrico y no solo de estilo urbano.

 

Los servicios de bicicletas compartidas han hecho mucho para dar a conocer sus ventajas en los desplazamientos por las ciudades. Demuestran su comodidad y facilidad de uso para cualquier tipo de persona, independientemente del nivel de forma física, o la ropa que lleves. Pero más allá, un estudio realizado en 12 ciudades europeas con este sistema, ha demostrado la incidencia directa en la salud de la población. Promueve una mayor realización de actividad física y disminuye el nivel de polución, lo que se puede traducir en reducción de atenciones médicas y muertes en esas poblaciones. 

Estas bicicletas cuentan con un pequeño motor eléctrico. No son una moto, éste sólo se activa como complemento al pedalear, y deja de funcionar cuando la bicicleta alcanza una determinada velocidad. Es una ayuda para determinados momentos. Funcionan con una batería recargable, con mayor o menor autonomía, según los modelos. Las mejores en la actualidad son las de ion de litio, menos pesadas y que duran más. También su tamaño es algo más reducido para poder ocultarse o acoplarse al cuadro.

En un principio estas bicicletas pueden parecer ideales sólo para las ciudades, zonas con muchas cuestas,  o para personas con bajo nivel físico. Los primeros modelos han sido bicicletas de paseo, o plegables, pensando fundamentalmente en este uso. El hecho de que el peso sea alto, no lo hacía atractivo para otros segmentos. Pero eso está cambiando. Las marcas ya han empezado a comercializar bicicletas de montaña eléctricas. Modelos deportivos con suspensión, y con motor. 

Se están valorando otras ventajas a su uso más deportivo, como permitir entrenamientos más largos de resistencia, o más técnicos sin tener que hacer tanto esfuerzo físico. Alternarlas con la bicicleta normal, utilizando el nivel de ayuda más bajo o más alto según el objetivo. Y es que, pese a la ayuda, no hay que olvidar que mover el peso extra de estas bicis también requiere su esfuerzo.

Parece que el mercado se abre para las bicicletas eléctricas para todos los usos y para todo tipo de personas, desde las más sedentarias hasta los más “pro” de la mountain bike. Conviene recordar, eso sí, que las normas de tráfico son de obligado cumplimiento en bicicleta. Si no las observamos podemos ser multados. Las más habituales son por llevar auriculares puestos (aunque sólo sea uno), no llevar la señalización adecuada (luces reglamentarias), o no llevar casco en carretera.

Así que ya sabes, si quieres desplazarte por ciudad o quieres avanzar más en tus entrenamientos, pásate a la bici eléctrica. Ahora que los precios empiezan a ser más asequibles, puede ser un buen momento.

María Villalón
Comunicación AltaFit Gym Club

María Villalón