Propiocepción, ¿qué es y porqué debo entrenarla?

La propiocepción es el sentido que informa al organismo de la posición de nuestros músculos, lo que traducido al ámbito deportivo sería la capacidad que tiene el cuerpo para detectar el movimiento y la posición de las articulaciones y músculos en todo momento.

 

A lo largo de nuestro día a día, tanto en acciones cotidianas como deportivas, pasamos por situaciones que requieren de cierta coordinación, así como una posible inestabilidad. El sistema propioceptivo se compone de una serie de receptores nerviosos que están tanto en músculos como en articulaciones, los cuales detectan posición y grado de tensión o estiramiento muscular. Estos, recogen esta información y la mandan al cerebro, el cual la procesa y envía a los músculos para que estos realicen los ajustes necesarios en cuanto a la tensión y estiramiento muscular y así conseguir el movimiento deseado. Por lo cual entendemos la propiocepción como un proceso subconsciente y muy rápido, el cual realizamos de forma refleja.

Ya sabemos que es la propiocepción, pero ¿Por qué debo entrenarla?

Son muchos los estudios que han demostrado que el entrenamiento propioceptivo provoca un descenso en las lesiones en los deportistas. Cuando se sufre una lesión articular, el sistema propioceptivo se deteriora por lo que la persona pasa a ser más proclive a sufrir lesiones. Por esto, lo recomendable sería realizar un entrenamiento de ejercicios que busquen una toma de conciencia, sensibilización y potenciación de las estructuras más propensas a dañarse. Nuestro objetivo es provocar situaciones inestables, pero controladas, ejercicios que limiten la estabilidad, ya sea con los clásicos fitball, bosu, o simplemente quitando un apoyo (trabajo a una pierna).

PROGRESIÓN EN LOS EJERCICIOS:

  1. Ejercicios sin carga: Ejercicios realizados en las primeras etapas de una rehabilitación tras una lesión.
  2. Ejercicios estáticos: Ejercicios en los cuales debemos mantener una posición durante un tiempo en una superficie plana y estable, podremos hacer una progresión trabajando con dos apoyos o sobre un solo apoyo.
  3. Limitar visión: Realizar el mismo ejercicio con un ojo tapado, o posteriormente los dos.
  4. Ejercicios dinámicos: Mantener el equilibrio mientras movemos otra parte del cuerpo, o frenar un movimiento acelerado en una determinada posición.
  5. Saltos: Movimiento similar al anterior, pero ahora el movimiento que frenamos es un salto para posteriormente mantener la posición.
  6. Plataformas inestables: Realizar ejercicios con materiales clásicos del gimnasio como pueden ser fitball, bosu, etc.

 

Lo ideal será realizar este entrenamiento propioceptivo, o bien como parte de tu entrenamiento habitual, o pequeños entrenos de 1 a 3 veces por semana según nuestro objetivo con el entrenamiento propioceptivo.

Tendremos en cuenta siempre la progresión, si bien la propiocepción nos ayudará a evitar lesiones, hacer el mono sin sentido nos puede provocar una lesión.

Nos centraremos en las áreas más implicadas en nuestro deporte o lesión.

 

Enrique Montoya Sánchez