¿Puedo hacer deporte si me diagnostican cáncer? Una historia real.

Llevo toda la vida dedicado al deporte, prácticamente desde que tengo uso de razón; a este le debo muchas cosas, la más importante es que gracias al deporte conocí a mi mujer, Mar.

Hace más de 30 años que nos conocimos y empezamos a asistir de forma habitual a un gimnasio del barrio. Sin darnos cuenta empezamos a introducirnos en el mundo de la competición, primero aerobic de competición y más tarde el mundo del fitness de competición; como es normal comenzamos a realizar entrenamiento sistemático supervisado por profesionales. Un día, en una visita rutinaria al ginecólogo,  aparece el que será nuestro compañero inseparable durante aproximadamente 30 años, ese bultito, antes escondido y que es ahora cuando decide salir y presentarse gracias en cierta forma al grado de definición necesaria en estos deportes. Por suerte y tras algunas pruebas no es nada pero debemos estar atentos a que este “gran amigo” no crezca y pueda mutar y convertirse en cáncer de mama. Mientras tanto se realiza vida normal, tanto deportiva como profesional sin ningún tipo de alteración.

Tras competir de forma amateur pero con grandes resultados, en deportes no tan conocidos; ya sea Aerobic (subcampeones de España en parejas y en equipo), Fitness (4º clasificada campeonato de España) y practicar disciplinas como la Escalada, Running (correr 2 grandes maratones y gran cantidad de medias maratones y actualmente, dirigimos nuestros pasos hacia las carreras de montaña).

Es ahora, y gracias a ese inseparable compañero cuando la detectan un cáncer de mama, digo gracias porque, ya de forma habitual y sistemática Mar siempre se examinaba a ver si había cambiado algo. Y un día cambió, algo raro se notaba cerca de ese antiguo bultito y encima, dolía. Después de las diferentes pruebas y porque no decirlo muy sufridas (mamografías, punción con aguja fina y biopsia con  aguja gruesa) vino la “gran” noticia: tienes cáncer. Pero esta palabra que tanto miedo nos da, ¿qué es?

Según la Sociedad Americana del Cáncer (ACS), hay más de 200 tipos de enfermedades diferentes que se clasifican como «cáncer.» El hilo común entre estos diferentes tipos de cáncer es que todos empiezan como células anormales que crecen fuera de control en alguna parte del cuerpo. Según los datos de la Sociedad Española de Oncología Médica los datos de incidencia del cáncer en España en 2012 eran de 215.534 casos. La predicción para 2015 es de 227.076 casos, con un crecimiento de nuevos casos que se produce en mayor medida a costa de la población mayor de 65 años. El crecimiento de la población y su envejecimiento explicarían fundamentalmente este incremento.

Los tres tipos de cáncer más comunes que ocurren en los hombres son de próstata, pulmón y colorrectal; en las mujeres, los cánceres de mama, colórrectal y cuerpo del útero son los tres más comunes. El cáncer puede ser tratado por un número de métodos, ya sea solos o en combinación. Estos tratamientos incluyen cirugía, radiación, quimioterapia, terapia hormonal y terapia biológica.

Siempre me han dicho que el ejercicio físico es bueno para prácticamente todo, esto quedó más claro tras 4 años de CAFyD (Ciencias de la actividad Física y Deporte). Pero, ¿es posible mediante el ejercicio prevenir o reducir el riesgo de padecer un determinado tipo de cáncer?

Los recientes estudios demuestran que la relación entre cáncer, sobrepeso y obesidad es cada vez es más clara. En este sentido el US Departament of Healt and Human Service, el American Institute for Cancer Research y el ACSM, señalan el incremento de la evidencia científica sobre la disminución del riesgo de desarrollar muchos de los cánceres por la práctica de ejercicio físico.

El ejercicio físico es por tanto uno de estos hábitos a inculcar en la prevención primaria.

A la vez que el sobrepeso y la obesidad, distintas entidades como la OMS determinan el sedentarismo como factor de riesgo.

La obesidad y la adiposidad central son factores de riesgo en el cáncer de colon, pecho (en la posmenopausia), endometrio, riñón y esófago. El sedentarismo se ha relacionado directamente con el adenocarcinoma esofágico, cáncer de colon y recto, riñón, páncreas, endometrio y mama.

Durante el tratamiento del cáncer han aparecido un gran número de estudios que han evidenciado los beneficios de hacer ejercicio. Aunque la mayoría de los estudios han examinado las mujeres con cáncer de mama en estadio temprano, la evidencia científica sugiere que el ejercicio puede tener un impacto positivo sobre el peso corporal, estado físico general, la fuerza muscular, la flexibilidad y la calidad de vida, así como en los síntomas como el dolor y la fatiga. Un estudio reciente de Kerry Courneya, Ph.D., y sus colegas encontraron que las mujeres con cáncer de mama que participan en un programa de entrenamiento de resistencia durante la quimioterapia tenían reducciones en sus dosis y menos retrasos en sus tratamientos de quimioterapia.

Ahora bien ya tenemos claro que la realización de actividad física es importante y recomendable, pero ¿cuánto puedo entrenar, cuales son las pautas a seguir?

entrenamiento y cancer

La forma óptima de entrenamiento con ejercicios para pacientes con cáncer que reciben tratamiento sigue siendo poco clara. Los estudios de investigación en general, han examinado el ejercicio aeróbico de intensidad moderada, ejercicios de resistencia y / o programas combinados. Se necesita más investigación para determinar el mejor tipo, tiempo e intensidad de ejercicio para los diferentes tipos y etapas del cáncer, es decir: antes de ser diagnosticado un cáncer cuyos fines son preventivos; durante el tratamiento de dichos tipos cáncer y una vez superada la enfermedad cuyos fines son garantizar una mejora de la calidad de vida.

A pesar de estas limitaciones, en su mayor parte, las prescripciones de ejercicio han seguido de cerca las directrices publicadas por el American College of Sports Medicine.

Consideraciones especiales.

Los individuos son potencialmente diferentes en sus respuestas al tratamiento del cáncer. Los programas de ejercicio pueden necesitar modificaciones en función de los efectos secundarios provocados por la quimioterapia o la terapia biológica, esto puede significar evitar o rebajar la intensidad, duración o volumen de los ejercicios. En el caso de la terapia de radiación, puede ser necesario reducir el ejercicio, o en algunos casos evitarse, hacia el final del tratamiento y/o en las primeras semanas después del tratamiento.

Si un individuo no es regularmente activo y desea comenzar un programa de ejercicios durante el tratamiento del cáncer, es necesario comenzar con ejercicios de baja intensidad, por ejemplo caminatas lentas, y progresar gradualmente.

Si ellos van a recibir quimioterapia, puede ser prudente esperar un ciclo de dicha quimioterapia para ver la respuesta al tratamiento antes de comenzar un programa de ejercicios.

Las personas que se someten a tratamiento para el cáncer deben:

  • Obtener la aprobación de su oncólogo antes de comenzar un programa de ejercicios.
  • Monitorización de los signos vitales (temperatura, pulso / frecuencia cardíaca, presión arterial, frecuencia respiratoria). Si participa en el ejercicio de moderada a vigorosa intensidad, su presión arterial y la frecuencia cardíaca deben ser supervisadas ??antes, durante y después del ejercicio para asegurar que la participación en el ejercicio es apropiado y seguro.
  • Realizar ejercicio con un compañero o profesional por razones de seguridad.
  • Evite lugares donde puede haber un mayor riesgo de exposición a la infección viral y/o bacteriana.
  • Evite nadar si se somete a tratamientos de radioterapia o si tienen un catéter permanente.
  • Deje el ejercicio y póngase en contacto con su médico si tienen alguno de los siguientes síntomas durante el ejercicio o después de una sesión de ejercicio:
    – La desorientación, mareo, visión borrosa o desmayo
    – Aparición súbita de náuseas, vómitos
    – Dificultad inusual o repentina de aliento
    – Latido del corazón irregular, palpitaciones, dolor en el pecho
    – Dolor en las piernas / pantorrillas, dolor de huesos, dolor inusual en las articulaciones o dolor de causa no traumática
    – Calambres o aparición repentina de debilidad muscular o fatiga.

 

Precauciones con el ejercicio.

Aunque el ejercicio puede ser una intervención eficaz para los pacientes con cáncer sometidos a tratamiento, es importante reconocer que puede haber factores que hacen que no sea prudente hacer ejercicio. En estos casos, el ejercicio puede ser todavía una práctica beneficiosa; sin embargo, los riesgos de realizar dicha práctica pueden ser mayores, y es necesario una estrecha supervisión médica. Según la ACS, las siguientes son las precauciones especiales a tener en cuenta durante el tratamiento del cáncer:
• Anemia (bajo recuento de glóbulos rojos): Si el recuento de glóbulos rojos es bajo, la capacidad del cuerpo para transportar oxígeno a los tejidos se reduce. El ejercicio puede necesitar ser recortado y posiblemente evitado.
• La neutropenia (recuento bajo de glóbulos blancos): si el conteo de glóbulos blancos es bajo, la capacidad del cuerpo para combatir infecciones se reduce. El ejercicio debe ser evitado si hay una fiebre de más de 38ºC.
• La trombocitopenia (recuento bajo de plaquetas): Si el recuento de plaquetas es bajo, existe un mayor riesgo de aparición de moretones y sangrado. Evite los deportes de contacto o actividades con alto riesgo de lesiones o caídas. Informar cualquier sobre moratones o síntomas inusuales, como sangrado de la nariz, a un médico.
• Los efectos secundarios como vómitos y diarrea, y los síntomas tales como hinchazón de los tobillos, inexplicable pérdida de peso/ganancia, o falta de aire con bajos niveles de esfuerzo pueden hacer que el ejercicio no sea seguro. Consulte con un médico antes de hacer ejercicio.

Como hemos visto existe evidencia de la investigación que sugiere que las personas con cáncer que siguen las pautas recomendadas y siguen las recomendaciones específicas pueden seguir realizando ejercicio de manera segura durante el tratamiento del cáncer. Por lo tanto mientras la terapia nos lo permita, tanto Mar como yo, seguiremos llevando una vida activa donde el deporte forma parte importante de nuestras vidas. El cáncer nos ha enseñado a parar de guardar cosas para una ocasión especial. Cada día es especial. No tienes que tener cáncer para vivir una vida al máximo.

Carlos García Bayod
Carlos Garía Bayod LasRozas