Cómo ser runner y no quedarte en el intento.

Podríamos empezar diciendo: “cada día nace un nuevo runner en nuestro país…”. La verdad que no sé si es cierta esta frase, pero no creo que se aleje mucho de la realidad. Día a día son más los que adoran la práctica de esta actividad hasta pasar los 3 millones de asiduos o los casi 4000 eventos populares que se celebran a lo largo de nuestra geografía.

 

Pero, por otro lado, también podríamos acabar la frase inicial afirmando: ”y se ven obligados a dejar de ser runner otros tantos”. Y con ello me refiero a la falta de planificación o la simple creencia de ideas nocivas instauradas en cada uno de nosotros que lo único que consiguen es que la meta de cada carrera solo tenga un final, la lesión.

Es tan perjudicial la falta de información como la excesiva facilidad a la hora de acceder a la misma o la mala praxis con la que se llevan a cabo muchos consejos que nacen desde la buena fe.

Aseveraciones como “primero corro para bajar peso y después ya me apunto al gimnasio” o “no necesito ir al gimnasio porque corro” hace que debamos hacer una pausa y reflexionar, piensa, esta pausa implica voluntariedad por la contra, la parada será obligada por una lesión o la simple frustración de no progresar.

Pero, ¿para qué voy a entrenar fuerza si los corredores de fondo no tienen las piernas “musculadas”? ¿En qué me puede ayudarme un gimnasio?…

Respondiendo a la primera pregunta, debes trabajar la fuerza, pero no es necesario que conlleve un crecimiento muscular; piensa que quizás te interese abordar un plan de entrenamiento que busque coordinación intramuscular o un trabajo orientado al aumento de la fuerza máxima.

En entrenamiento nada es inmutable y frente a la creencia de la necesidad de trabajo en rango de fuerza resistencia, hemos mejorado y comprendido que no es única y ni la mejor manera de entrenar.

Reflexiona, con este tipo de entrenamiento buscamos y conseguiremos, mayor fuerza relativa, mayor eficiencia en la carrera ya que con menos haré más (mayor entrenamiento, mejor relación fuerza/unidad motora y por lo tanto necesitaré implicar un porcentaje menor de mis músculos en la actividad desarrollada), reduciremos además las posibilidades de lesión y al mismo tiempo influiremos sobre nuestra capacidad de recuperación, lo que hará que de manera sensata acumulemos más carga de entrenamiento.

La creencia que para correr solo es necesario trabajar resistencia y esta se veía limitada por la hipoxia en el músculo esquelético, por el consumo de oxígeno máximo o por la capacidad cardíaca, como se pensaba antes, ya no debe servirnos, la estrella de esta película ha de ser la capacidad de nuestros músculos de extraer un porcentaje más alto de oxigeno de la sangre arterial y de oxidar el lactato.

Quédate con una idea, la limitación y el desarrollo de resistencia no dependen tanto de la capacidad del corazón de bombear sangre si no de la capacidad oxidativa del musculo esquelético.  

Planifica tu temporada y que esta tenga un objetivo, la preparación de fuerza especial, dirigida al aumento de la resistencia muscular local, y esta ha de realizarse como paso previo a abordar el entrenamiento encaminado a aumentar la velocidad en la carrera. 

Incide en la mejora de fuerza local con trabajo en tu gimnasio, innumerables las metodologías y ejercicios, compagina ese entrenamiento con el de carrera y verás las mejoras y evolución y sobre todo disfrutarás de una práctica saludable.

Crea unas bases y persigue ese incremento de fuerza máxima, genera y propicia cambios tanto metabólicos como morfológicos en tus músculos y sobre todo dota de coherencia todo el proceso, diviértete, disfruta y sácale el mayor partido.

 

Jose F. Álvarez Diallo.