Sigue la aventura en primavera. Apúntate al descenso de ríos o rafting.

Con el rafting continuamos adentrándonos en los deportes de aventura. Se nos antojan una muy buena opción para practicar esta primavera. El deshielo y las lluvias primaverales son fundamentales para que tengamos las mejores condiciones posibles para este deporte.

Además de ríos con aguas bravas necesitaremos una lancha o balsa neumática de gran resistencia. Suelen tener capacidad para unas 6/8 personas, más un guía que hará de timonel. Los tripulantes de la embarcación se deben colocar de forma simétrica a ambos lados de la balsa (3 o 4 personas a cada uno de los lados de la barca). El timonel se sitúa en la parte posterior para poder dirigir a los tripulantes y hacer las maniobras de dirección de la barca. Todos los ocupantes portarán una pala simple (de una hoja) para remar por el lado en el que se encuentran situados. Además deben estar equipados con chaleco, casco, ropa y calzado adecuados, lo que puede incluir un traje de neopreno.

Las turbulencias del río en su descenso son la condición fundamental para hacer de este deporte toda una aventura. Según el grado de dificultad que conlleven sus aguas existe una clasificación internacional. Así tenemos los más fáciles para el rafting, Clase I y II. A partir de la Clase III se consideran ríos rápidos, de aguas blancas o de aguas bravas. La Clase VI sería la considerada extremadamente difícil o no navegable.

En nuestro país tenemos algunos ríos de Clase III o superior, en Pirineos el río Ara y Esera (Huesca) y el Miño en Arbo, Pontevedra. Pero hay zonas muy interesantes, sobre todo para empezar a practicarlo, en muchos otros puntos de nuestra geografía… Podemos encontrar algunos de ellos, además de en todo el Pirineo y Galicia, en Ávila, Cuenca, Comunidad Valenciana, Granada, Jaen, Asturias, o en Navarra, el Alto Ebro.

Pero si no te pones límites, los descensos de ríos más extremos los puedes encontrar en el río Zambeze, en África. Durante 24 kilómetros atraviesa unos 23 rápidos (casi la mitad de clase V). O en el río Futaleufú en Chile, con un descenso de 20 kilómetros con una docena de rápidos de clase V y otros tantos de clase III y IV.

El hecho de realizarse con un timonel y guía hace que muchas personas se animen a practicar este deporte. Por ello el rafting se está convirtiendo en uno de los más populares entre los deportes de aventura. También es posible elegir el grado de dificultad en función del río y la situación de sus aguas de antemano. Todo esto unido a que no es necesario estar en una especial forma física, está contribuyendo a que cada vez haya más empresas dedicadas a estos descensos en las cabeceras de estos ríos.

¿Te animas a practicarlo en la próxima escapada? Pues no te olvides de contárnoslo!!!

 

María Villalón
Comunicación AltaFit Gym Club