Deportes de aventura… aérea. Parapente y Ala Delta.

Los deportes de aventura aeronáutica exigen un punto de valentía y riesgo, pero también capacidad física, habilidad, destreza, competitividad, afán de superación… Eso sí, el subidón de adrenalina está garantizado, y todo ello disfrutando de unos paisajes y vistas imposibles de alcanzar de otra manera.

 

Montar en globo, lanzarse en paracaídas, vuelo en ultraligero, paramotor, vuelo sin motor… pero nos vamos a quedar hoy con dos de los más extendidos, el parapente y el ala delta. Son muchos los puntos donde se pueden practicar estos deportes, y más ahora en primavera cuando suele soplar algo más el viento.

1. Parapente.

 

El deporte del parapente puede ser la forma más sencilla y emocionante de volar si has sentido este anhelo alguna vez. Es el aparato volador más ligero, un equipo de vuelo completo ronda los 20 kg., y se despega y aterriza con los pies. Lleva un planeador dirigible, semirrígido y muy ligero que se maneja fácilmente. Este planeador es simple, el aire entra por la parte delantera e infla el interior de las dos telas, superior e inferior. La tela del planeador actúa igual que el ala de un avión, empujando hacia arriba y permitiendo mantener el vuelo.

El parapente se une mediante finas cuerdas de material altamente resistente a un arnés. El piloto va sentado en él, disponiendo de un mando en cada mano que, al accionar la parte trasera de cada semi-ala, le permite cambiar la trayectoria de vuelo.

Los actuales parapentes ya no precisan pronunciadas pendientes para despegar, basta con una ladera enfrentada al viento. Este debe soplar con una intensidad de entre 10 a 25 km/h mínimo y de un máximo de 50 km/h. El fácil manejo y la accesibilidad a la zona de vuelo hace que sea uno de los deportes aéreos más accesibles y populares.


2. Ala Delta.

 

El ala delta vuela según los mismos principios que el avión. Este planeador se transporta, despega y aterriza con la única ayuda de las piernas del piloto. Se basa en el aprovechamiento de corrientes ascendentes de aire o termales que con un ala delta. Se compone de una vela sustentada en una estructura de aluminio en cuyo centro va suspendido el piloto, en un arnés y normalmente adopta una posición de tendido. El ala delta se maneja o dirige por medio de cambios de posición pendular, desplazando el centro de gravedad. El piloto puede mantenerse en vuelo durante largos periodos y realizar acrobacias.

El inicio del vuelo se produce a pie, desde una montaña o colina. En el descenso la vela se llena de aire y se forma una cámara con suficiente fuerza de sustentación para reducir el descenso. Para que un ala delta sea considerada como tal, también ha de ser demostrable que con ella se es capaz de despegar y aterrizar en condiciones de seguridad con una velocidad de viento en contra igual o menor a 1 m/s.

En ambos casos, lo más recomendable siempre es empezar a practicarlo en alguna academia de la mano de expertos, ya que, como decíamos al principio, son deportes no exentos de riesgo. Y tú ¿has practicado alguno de ellos ya? ¿Te llama la atención la sensación de volar o mantenerte suspendido en el aire?  Pues si sacas el punto de valentía necesario, cuéntanos la experiencia.

María Villalón
Comunicación AltaFit Gym Club