Y el hidrospeed… ¿lo conoces? ¡Pruébalo esta primavera!

El hidrospeed es una de las actividades más divertidas que se puede practicar en un río. La sensación de ir tú solo, arrastrado por la corriente te dará una buena descarga de adrenalina.

 

En anteriores artículos hemos hablado de otros deportes de aventura aérea, como el ala delta o el parapente, y de aventura acuática como el rafting, o el barranquismo. En el hidrospeed se aúnan elementos de los anteriores, con el hecho de ir tú solo. Te permite enfrentarte a los rápidos de un río, a sus remolinos y corrientes, haciéndote sentir parte de él.

Para realizarlo necesitamos un hidrotrineo, vestirnos con un traje de neopreno especial (más grueso y resistente) y llevar escarpines y aletas para propulsarnos. Las piernas quedarán sumergidas en el agua todo el tiempo y estarán en permanente movimiento, mientras que los brazos se sujetarán en unos compartimentos para maniobrar. También son imprescindibles el chaleco salvavidas y el casco.

El hidrospeed requiere gozar de una mediana condición física. No es necesario tener experiencia previa, únicamente hay que saber nadar, y no tener miedo al agua. Dependiendo de nuestra edad y nuestro estado físico se puede acudir a aguas más o menos bravas. Hay que tener en cuenta que el riesgo es mayor que en otros deportes como el rafting. Aquí tienes que sortear obstáculos, rocas, troncos, etc… a gran velocidad y únicamente contando con tu pericia y tu fuerza… Una buena ración de calma y sangre fría también son muy aconsejables.

Lo más recomendable es ir siempre acompañado de un profesional. No desestimar la fuerza del agua, ni los imprevistos que pueden surgir, y no sobrevalorar nuestra capacidad o valentía. Con un poco de práctica se puede aprender la técnica en poco tiempo, pero conviene ir progresando y aumentando la dificultad de los descensos poco a poco.


El primer descenso será impactante… pero poco a poco le cogerás el gusto a deslizarte sobre el agua… Eso sí, ten muy en cuenta todas las medidas de seguridad y  los consejos e indicaciones de los guías. Salir magullado a la primera ocasión no te dejaría buen sabor de boca. Aquí encontrarás un listado de lugares y empresas para poder iniciarte.

¿Vas teniendo ya algún favorito entre todos los deportes que te estamos proponiendo? Dinos con cuál te animarías a empezar esta primavera, y cuando lo hagas, cuéntanos la experiencia.

 

María Villalón
Comunicación AltaFit Gym Club

Sigue la aventura en primavera. Apúntate al descenso de ríos o rafting.

Con el rafting continuamos adentrándonos en los deportes de aventura. Se nos antojan una muy buena opción para practicar esta primavera. El deshielo y las lluvias primaverales son fundamentales para que tengamos las mejores condiciones posibles para este deporte.

Además de ríos con aguas bravas necesitaremos una lancha o balsa neumática de gran resistencia. Suelen tener capacidad para unas 6/8 personas, más un guía que hará de timonel. Los tripulantes de la embarcación se deben colocar de forma simétrica a ambos lados de la balsa (3 o 4 personas a cada uno de los lados de la barca). El timonel se sitúa en la parte posterior para poder dirigir a los tripulantes y hacer las maniobras de dirección de la barca. Todos los ocupantes portarán una pala simple (de una hoja) para remar por el lado en el que se encuentran situados. Además deben estar equipados con chaleco, casco, ropa y calzado adecuados, lo que puede incluir un traje de neopreno.

Las turbulencias del río en su descenso son la condición fundamental para hacer de este deporte toda una aventura. Según el grado de dificultad que conlleven sus aguas existe una clasificación internacional. Así tenemos los más fáciles para el rafting, Clase I y II. A partir de la Clase III se consideran ríos rápidos, de aguas blancas o de aguas bravas. La Clase VI sería la considerada extremadamente difícil o no navegable.

En nuestro país tenemos algunos ríos de Clase III o superior, en Pirineos el río Ara y Esera (Huesca) y el Miño en Arbo, Pontevedra. Pero hay zonas muy interesantes, sobre todo para empezar a practicarlo, en muchos otros puntos de nuestra geografía… Podemos encontrar algunos de ellos, además de en todo el Pirineo y Galicia, en Ávila, Cuenca, Comunidad Valenciana, Granada, Jaen, Asturias, o en Navarra, el Alto Ebro.

Pero si no te pones límites, los descensos de ríos más extremos los puedes encontrar en el río Zambeze, en África. Durante 24 kilómetros atraviesa unos 23 rápidos (casi la mitad de clase V). O en el río Futaleufú en Chile, con un descenso de 20 kilómetros con una docena de rápidos de clase V y otros tantos de clase III y IV.

El hecho de realizarse con un timonel y guía hace que muchas personas se animen a practicar este deporte. Por ello el rafting se está convirtiendo en uno de los más populares entre los deportes de aventura. También es posible elegir el grado de dificultad en función del río y la situación de sus aguas de antemano. Todo esto unido a que no es necesario estar en una especial forma física, está contribuyendo a que cada vez haya más empresas dedicadas a estos descensos en las cabeceras de estos ríos.

¿Te animas a practicarlo en la próxima escapada? Pues no te olvides de contárnoslo!!!

 

María Villalón
Comunicación AltaFit Gym Club

Deportes de aventura… aérea. Parapente y Ala Delta.

Los deportes de aventura aeronáutica exigen un punto de valentía y riesgo, pero también capacidad física, habilidad, destreza, competitividad, afán de superación… Eso sí, el subidón de adrenalina está garantizado, y todo ello disfrutando de unos paisajes y vistas imposibles de alcanzar de otra manera.

 

Montar en globo, lanzarse en paracaídas, vuelo en ultraligero, paramotor, vuelo sin motor… pero nos vamos a quedar hoy con dos de los más extendidos, el parapente y el ala delta. Son muchos los puntos donde se pueden practicar estos deportes, y más ahora en primavera cuando suele soplar algo más el viento.

1. Parapente.

 

El deporte del parapente puede ser la forma más sencilla y emocionante de volar si has sentido este anhelo alguna vez. Es el aparato volador más ligero, un equipo de vuelo completo ronda los 20 kg., y se despega y aterriza con los pies. Lleva un planeador dirigible, semirrígido y muy ligero que se maneja fácilmente. Este planeador es simple, el aire entra por la parte delantera e infla el interior de las dos telas, superior e inferior. La tela del planeador actúa igual que el ala de un avión, empujando hacia arriba y permitiendo mantener el vuelo.

El parapente se une mediante finas cuerdas de material altamente resistente a un arnés. El piloto va sentado en él, disponiendo de un mando en cada mano que, al accionar la parte trasera de cada semi-ala, le permite cambiar la trayectoria de vuelo.

Los actuales parapentes ya no precisan pronunciadas pendientes para despegar, basta con una ladera enfrentada al viento. Este debe soplar con una intensidad de entre 10 a 25 km/h mínimo y de un máximo de 50 km/h. El fácil manejo y la accesibilidad a la zona de vuelo hace que sea uno de los deportes aéreos más accesibles y populares.


2. Ala Delta.

 

El ala delta vuela según los mismos principios que el avión. Este planeador se transporta, despega y aterriza con la única ayuda de las piernas del piloto. Se basa en el aprovechamiento de corrientes ascendentes de aire o termales que con un ala delta. Se compone de una vela sustentada en una estructura de aluminio en cuyo centro va suspendido el piloto, en un arnés y normalmente adopta una posición de tendido. El ala delta se maneja o dirige por medio de cambios de posición pendular, desplazando el centro de gravedad. El piloto puede mantenerse en vuelo durante largos periodos y realizar acrobacias.

El inicio del vuelo se produce a pie, desde una montaña o colina. En el descenso la vela se llena de aire y se forma una cámara con suficiente fuerza de sustentación para reducir el descenso. Para que un ala delta sea considerada como tal, también ha de ser demostrable que con ella se es capaz de despegar y aterrizar en condiciones de seguridad con una velocidad de viento en contra igual o menor a 1 m/s.

En ambos casos, lo más recomendable siempre es empezar a practicarlo en alguna academia de la mano de expertos, ya que, como decíamos al principio, son deportes no exentos de riesgo. Y tú ¿has practicado alguno de ellos ya? ¿Te llama la atención la sensación de volar o mantenerte suspendido en el aire?  Pues si sacas el punto de valentía necesario, cuéntanos la experiencia.

María Villalón
Comunicación AltaFit Gym Club