08/10/2015 - Yoga, anima sana in corpore sano.

La palabra Yoga significa ligar, mantener amarrado, poner bajo el yugo, unificar la conciencia con el cuerpo aboliendo la dispersión y los automatismos que constituyen la mente común. Los ejercicios están encaminados a formar una conciencia-testigo desligada de los condicionamientos, para que el comportamiento logre una perfecta espontaneidad. La práctica parte de la concentración firme y continua en un solo objeto ekagrata (en un solo punto), y se obtiene mediante la integración del flujo psicomental.

Algunos milenios antes de los descubrimientos del psicoanálisis, los sabios y místicos de la India se interesaron por explorar las zonas profundas de la mente y su relación con las actividades del cuerpo. Así, descubrieron que los condicionamientos fisiológicos, sociales, culturales, religiosos, etc., que conforman nuestro modo de vida, eran relativamente fáciles de identificar y, en consecuencia, de controlar. Observaron que los grandes obstáculos para mantener una mente lúcida provienen de la actividad del inconsciente y sentaron las bases técnicas para superarlo.

yoga anima sana in corporeEl hombre común pasa la vida dejándose invadir por infinidad de estímulos inconexos y como exteriores a sí mismo, que influyen de continuo en la calidad de su atención y estados de ánimo. La finalidad del yogui es pensar, es decir, no dejarse pensar. Por eso la práctica comienza con ekagrata, que obstruye el parloteo mental conformando un bloque psíquico. De esta manera obtiene el poder de regir libremente un importante sector de la actividad psicosomática. Para lograr esta calidad de concentración ekagrata, el yogui se auxilia de dos recursos: Las posturas asanas y la disciplina de la respiración pranayama. Las posturas deben practicarse hasta que desaparezca cualquier esfuerzo por realizarlas.

La respiración del hombre no entrenado suele ser arrítmica, variando constantemente según las circunstancias y los estados de la mente por lo que la atención se torna inestable y dispersa. Siempre hay un lazo entre la respiración y los estados mentales.

Fue apenas en el siglo pasado, cuando en occidente se comenzó a hablar del yoga. No obstante, en un principio era visto como algo esotérico, religioso, exótico y sin relación con nuestro estilo de vida y pensamiento. En la actualidad, reconocido como patrimonio cultural de la humanidad, podemos ver su influencia en diversos ámbitos de nuestra cultura. En la psicología ha sido la inspiración de diversas técnicas de relajación, concentración e hipnosis, y en varios países es una práctica obligada para deportistas de alto desempeño.

En los últimos tiempos, sin duda, la disciplina del Yoga no sólo es una de las mayores tendencias en el ámbito del bienestar, sino, que cada vez son más los deportistas que se enamoran de esta actividad por sus innumerables beneficios.yoga anima sana in

Desde corredores principiantes, triatletas profesionales, ciclistas hasta atletas de ultra- resistencia recurren al yoga para contrarrestar estos desafíos por equilibrar la fuerza, la flexibilidad y destreza mental.

Desde luego, para quien comienza la práctica del Yoga, en cualquiera de sus diferentes vertientes o disciplinas (unas más mentales y otras más físicas), encuentran como beneficio inmediato, la sensación de bienestar y toma de consciencia de su cuerpo.

La práctica regular y prolongada  de Yoga aúna innumerables beneficios para el deportista:

  • Incremento de la flexibilidad muscular, que impide la aparición de las molestas contracturas y evita
  • Tiende a corregir los desequilibrios físicos que aparecen a causa de un entrenamiento en el cual apenas caben las variaciones de ejercicios, generando esto un desarrollo muscular desigual al tender a trabajar siempre los mismos grupos musculares.
  • Un mejor control de la respiración y un aumento de la capacidad respiratoria gracias a la práctica de Pranayamas, lo cual conlleva una mejora de la resistencia y del rendimiento del deportista.
  • Mejora en la gestión de estados mentales que generan tensión emocional, incrementando con ello la capacidad de concentración y focalización, ayudando al deportista a reforzar la confianza en el logro de sus objetivos.
  • Desarrollo de la propia conciencia corporal del deportista gracias a la ejecución de posturas (asanas).

Si bien no podríamos denominarlo como entrenamiento cruzado para disciplinas como las carreras de fondo, sin duda los beneficios de esta actividad tanto a nivel psíquico como físico, son innumerables, lo que provoca que cada vez seamos más los deportistas de resistencia los que incluimos sesiones en los planes de entrenamiento. ultra-fondo, el triatlón, o la carrera, pues no es un entrenamiento aeróbico propiamente dicho, teniendo en cuenta que con el entrenamiento cruzado buscamos, entre otras cosas un trabajo aeróbico a una intensidad entre el 60-75 % de la frecuencia cardíaca máxima.

Sin duda, es una actividad complementaria que ayudará a trabajar la musculatura así como a oxigenarla y estirarla, parte esencial para recuperarnos de largas e intensas sesiones de entrenamientos.

Soledad Albacete
 Soledad Albacete_Valencia


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