Actividad física y sistema inmunológico

Constantemente oímos hablar de la importancia de mantener unas defensas altas para protegernos de enfermedades y otros malestares. Estas defensas en realidad forman parte  del sistema inmunológico y son una herramienta contra “ataques externos”  (infecciones, Virus, , heridas, etc). El sistema inmune está compuesto por diferentes  células que destruyen y combaten los organismos infecciosos invasores antes de que causen daño.

El ejercicio físico tiene la capacidad de producir efectos positivos en este sistema inmune, de acuerdo con la intensidad y la frecuencia con que se practique.

Aunque los mecanismos por los cuales se ejercen sus beneficios no son del todo conocidos, se sabe que:

  •       En sujetos sanos que realizan actividad física varias veces a la semana (más de tres días), con una intensidad moderada existe una disminución del riesgo de sufrir infecciones respiratorias altas en un 20%.
  •       Sesiones cortas de intensidad leve a moderada han mostrado aumento de las células Natural killer (células de defensa dentro del grupo de los leucocitos) y por tanto, disminución de enfermedades infecciosas.
  •       En individuos que realizan sesiones de trote de intensidad moderada se aumenta en una cuarta parte los niveles de monocitos que tienen efecto anticancerígeno.
  •       Cuatro semanas de ejercicio habitual aumentan el poder bactericida de los neutrófilos.
  •       La actividad física habitual de intensidad moderada retrasa el envejecimiento natural del sistema inmune.

Recomendaciones de entrenamiento para mejorar nuestro sistema inmunitario

El ejercicio físico de intensidad moderada genera una “recarga” del sistema inmune, aumentando la resistencia hacia infecciones leves a moderadas como las gripes. Por tanto, es importante realizar en la semana por lo menos:

  • 2 horas y media  de trabajo aeróbico de intensidad moderada (caminar, correr, montar bicicleta, bailar, subir escaleras).
  • Ejercicios de fortalecimiento muscular y flexibilidad por lo menos dos días en la semana.
  • Complementar el entrenamiento con dos días de ejercicios centrados en equilibrio y coordinación.

 Por todo ello, en estos momentos, el ejercicio debe ser tu aliado fundamental.